Por: Luis Alberto Fernandez
Mientras el debate político nacional se concentra en grandes obras e inversiones multimillonarias, en muchos distritos municipales del país la realidad sigue siendo la misma: oficinas con equipos obsoletos, presupuestos mínimos y empleados que trabajan con salarios que apenas alcanzan para sostener sus hogares.
La situación es particularmente visible en los distritos de la provincia María Trinidad Sánchez, donde comunidades rurales dependen casi por completo de estas juntas distritales para resolver problemas tan básicos como la recogida de basura, el mantenimiento de caminos vecinales o la limpieza de espacios públicos.
Sin embargo, esas mismas instituciones que representan el Estado más cercano a la población pobre del país continúan funcionando con recursos extremadamente limitados.
La promesa de fortalecer la municipalidad
Desde el inicio de su gestión, el presidente Luis Abinader aseguró que los gobiernos locales recibirían más recursos para fortalecer la gestión municipal y mejorar los servicios comunitarios.
En 2020, el mandatario anunció un incremento progresivo en las partidas presupuestarias destinadas a ayuntamientos y juntas distritales, con la meta de aumentar gradualmente los recursos municipales en los años siguientes.
La medida fue celebrada por alcaldes y directores municipales en todo el país, quienes durante años habían reclamado un mayor apoyo del Estado central.
Pero en muchas comunidades rurales la pregunta sigue siendo inevitable: ¿dónde se siente realmente ese aumento?
Distritos con grandes responsabilidades y pocos recursos
En distritos como:
- Las Gordas
- Arroyo Salado
- San José de Matanzas
- El Pozo
las juntas distritales deben responder diariamente a las necesidades de comunidades rurales extensas, muchas de ellas con altos niveles de pobreza.
A pesar de esa responsabilidad, muchas de estas instituciones enfrentan limitaciones severas:
- falta de camiones compactadores para basura
- escasez de equipos pesados para caminos vecinales
- oficinas con infraestructura limitada
- personal administrativo con salarios bajos
En la práctica, los distritos municipales se ven obligados a administrar grandes territorios con presupuestos que apenas cubren su funcionamiento básico.
El reclamo de los gobiernos locales
La propia Federación Dominicana de Distritos Municipales ha advertido que muchos gobiernos locales no cuentan con los recursos mínimos necesarios para operar con eficiencia.
La organización incluso ha solicitado al gobierno central que cada gobierno local reciba al menos 24 millones de pesos anuales para poder cubrir sus necesidades básicas de funcionamiento.
Ese reclamo refleja una realidad que se repite en muchas provincias: los distritos municipales son responsables de atender comunidades enteras, pero continúan siendo la estructura más débil del Estado dominicano.
El gobierno más cercano… y el más olvidado
Paradójicamente, mientras más cerca está una institución del ciudadano, más limitados parecen ser sus recursos.
Los distritos municipales representan el primer nivel de contacto entre el Estado y miles de dominicanos que viven en comunidades rurales.
Son ellos quienes reciben las primeras quejas, quienes gestionan las primeras soluciones y quienes enfrentan directamente las demandas sociales de la población.
Pero también son, en muchos casos, las instituciones más olvidadas en la distribución de los recursos públicos.
Una alerta sobre el desarrollo territorial
Si el país realmente aspira a fortalecer el desarrollo rural y mejorar la calidad de vida en las comunidades más pobres, el fortalecimiento de los distritos municipales no debería ser un tema secundario.
Porque en muchas zonas del país, el desarrollo no comienza en los ministerios de la capital.
Comienza en una pequeña junta distrital.
Y hoy, muchas de ellas siguen esperando que las promesas de fortalecimiento municipal se conviertan finalmente en una realidad.

